Cuenta el negocio que erais, no el que sois
El producto cambió, el público cambió, los precios subieron. La web sigue explicando la versión de hace tres años.

Nos importa el diseño. Mucho. Pero una buena web no puede depender solo de cómo se ve: tiene que explicar bien qué haces, guiar a quien entra y funcionar rápido.
Valencia tiene bastante empresa que ha crecido rápido y arrastra una web de cuando era otra cosa. Cambió el producto, el público o el precio, y la web sigue contando la versión anterior.
Puedes tener una web preciosa y perfectamente desarrollada. Si cuenta un negocio que ya no existe, sigues teniendo un problema.

Y aun así no estar haciendo su trabajo
Una web nueva no siempre es la respuesta. A veces toca rediseñar, otras reorganizar, optimizar o simplemente entender mejor qué está fallando antes de tocar nada.
El producto cambió, el público cambió, los precios subieron. La web sigue explicando la versión de hace tres años.
El tráfico llega. Las consultas, las ventas o las acciones importantes, bastante menos. Y nadie sabe muy bien por qué.
Añadir una línea de negocio, un idioma o una sección nueva se ha convertido en un proyecto en sí mismo.
Está bien hecha. Pero si le quitas el logo, podría ser de la competencia.

Una web que funciona tiene bastante más que diseño detrás. Estrategia, estructura, contenido, experiencia, desarrollo y optimización tomando decisiones en la misma dirección. Cuando eso está resuelto, parece sencillo. Nunca lo es.
Antes de diseñar una pantalla, conviene entender qué tiene que conseguir esa web, a quién se dirige y qué papel juega dentro del proyecto.
Ordenar bien la información, definir la jerarquía y pensar qué se dice y cómo se dice suele importar bastante más de lo que parece.
La experiencia y la interfaz no van solo de “que sea bonito”, sino de hacer fácil lo importante y no obligar a nadie a pensar demasiado dónde hacer clic.
La parte técnica no debería ir por libre. Una buena web también depende de cómo está construida, cómo responde y lo fácil que resulta mantenerla viva.
Si tarda demasiado, se rompe en móvil o arrastra problemas evitables, da bastante igual lo buena que fuese la idea inicial.
Porque además de funcionar, una web tiene que parecer de quien la firma y no la enésima variación de una plantilla con buen gusto.
Empezamos por el negocio, los objetivos, las personas a las que queremos llegar y lo que la web tiene que conseguir. Todavía no diseñamos nada. Sobrevivimos.
Ordenamos contenidos, jerarquías y recorridos para decidir qué tiene que estar, dónde y por qué. Aquí empieza a aparecer la web, aunque todavía no tenga nada especialmente bonito.
Convertimos esa estructura en una experiencia visual coherente con la identidad, pensada para funcionar en distintos tamaños de pantalla y no solo en el mockup que enseñamos en la presentación.
Llevamos el diseño al navegador cuidando rendimiento, responsive, accesibilidad, CMS, integraciones y todas esas cosas que nadie ve cuando funcionan bien y todo el mundo nota cuando no.
A veces el proyecto empieza con un “necesitamos una web” y, cuando empiezas a mirar de cerca, aparecen unas cuantas cosas más. Una estrategia que ordenar, una identidad que necesita crecer o un plan para conseguir que alguien llegue hasta ella cuando esté publicada.
Ponemos orden en tu web y tu estrategia digital para decidir qué mejorar, qué dejar como está y cuál debería ser el siguiente paso.
Mejoramos estructura, contenidos y SEO técnico para que tu web aparezca cuando tus clientes están buscando lo que ofreces.
Diseñamos funnels y landing pages para convertir visitas en oportunidades y acompañar al usuario hasta la acción que importa.
Depende de cuántas decisiones estén sin tomar cuando empezamos. Una web corporativa, un ecommerce o una plataforma con áreas privadas no necesitan el mismo trabajo. Antes de presupuestar entendemos el proyecto, definimos qué hace falta y qué podemos ahorrarnos. Después sí, ponemos números.
Publicar no hace que una web se cuide sola. Podemos encargarnos del mantenimiento web, actualizaciones, soporte, optimización y mejoras posteriores para que siga funcionando cuando el proyecto ya ha dejado de ser nuevo.
Sí. Desarrollamos webs con WordPress cuando es la tecnología adecuada para el proyecto, creando una administración pensada para que puedas gestionar contenidos sin necesitar llamar a un desarrollador cada vez que quieras cambiar una coma.
La desarrollamos teniendo en cuenta arquitectura, rendimiento, estructura de contenidos, indexación y SEO técnico desde el principio. Si el proyecto necesita además una estrategia de posicionamiento SEO más amplia, también podemos trabajarla.
Sí. Podemos trabajar la arquitectura de contenidos, copywriting, imágenes y otras piezas necesarias para que diseño y contenido se construyan juntos. Porque llenar una web terminada con textos a última hora suele salir regular.
Sí. Diseñamos y desarrollamos ecommerce pensando tanto en la experiencia de compra como en lo que ocurre detrás: catálogo, pagos, gestión, integraciones, rendimiento y todo lo necesario para que vender no dependa de cruzar los dedos.
No siempre. A veces el problema es de estructura y contenido, no de tecnología. Lo miramos antes de proponerte rehacer nada.
Sí. Casi todo el proyecto pasa en llamadas y documentos compartidos, igual que si estuviéramos en la misma calle. Para las sesiones de trabajo importantes, nos podemos desplazar.
Si tienes una idea, un proyecto entre manos o simplemente la sensación de que algo podría hacerse bastante mejor, cuéntanoslo. No hace falta llegar con un briefing perfecto. Para eso están las preguntas.
¡HABLEMOS!