Cada pieza parece de una empresa distinta
La web dice una cosa, el catálogo otra y las redes van por libre. Nadie lo ha hecho mal. Simplemente no hay sistema.

Diseñamos identidades, sistemas visuales y piezas digitales o impresas que ayudan a que una idea se entienda, se reconozca y tenga presencia propia.
Una identidad no es un logo. Es un conjunto de decisiones que hacen que todo lo que sale de tu empresa parezca tuyo, lo firme quien lo firme.
Porque llamar la atención está bien. Conseguir que además sepan quién está detrás, bastante mejor.

Y aun así no estar haciendo su trabajo
Rehacer la identidad no siempre es la respuesta. A veces lo que falta no es diseño: es decidir qué tiene que significar la marca antes de decidir qué aspecto tiene.
La web dice una cosa, el catálogo otra y las redes van por libre. Nadie lo ha hecho mal. Simplemente no hay sistema.
Casi siempre es verdad y casi nunca es el logo. Suele significar que el negocio cambió y la marca se quedó donde estaba.
Se ve bien en el PDF y se rompe en un rótulo, en una etiqueta o en un icono de 40 píxeles.
Está bien diseñada. Pero si le quitas el nombre, podría ser de la competencia.

Detrás de una identidad que aguanta hay bastante más que un logo. Hay criterio, sistema y unas cuantas decisiones tomadas antes de dibujar nada. Cuando está bien resuelta, parece obvia. Suele ser la señal de que no lo fue.
Logo, tipografías, color y todo lo que hace que algo se reconozca sin necesidad de leer el nombre.
Encontrar un nombre que se entienda, se recuerde y se pueda registrar. Las tres cosas a la vez son menos fáciles de lo que parece.
Reglas que permiten que cualquiera cree una pieza nueva sin que parezca de otra empresa.
Un documento que se usa, no que se archiva. Con criterio para los casos raros, que son los únicos en los que alguien lo abre.
El único soporte de tu marca que el cliente sostiene con las manos. Merece decisiones propias.
Catálogos, informes, papelería y todo lo que sigue existiendo en papel porque en papel funciona.
Empezamos por el negocio, el mercado y a quién queréis convencer. Todavía no hemos abierto ni Figma ni Illustrator.
Decidimos qué tiene que significar la marca y en qué se apoya. Es la parte menos vistosa y la que sostiene todo lo demás.
Convertimos esas decisiones en una identidad concreta: nombre, símbolo, tipografía, color y las primeras aplicaciones reales.
Documentamos cómo se usa para que la marca siga siendo la misma cuando la aplique alguien que no estuvo en el proyecto.
A veces el proyecto empieza con «necesitamos un logo nuevo» y, mirando de cerca, aparecen unas cuantas cosas más. Ninguna es obligatoria. Todas suelen salir en la primera conversación.
Ponemos en orden qué vendes, a quién y en qué eres distinto antes de decidir qué aspecto tiene todo eso.
Porque la identidad se aplica en algún sitio, y normalmente el primero es la web.
Sesiones para decidir con vuestro equipo lo que lleva meses sin decidirse.
No cuesta lo mismo hacer una identidad básica que construir una marca completa. El precio lo marca el alcance: cuánto hay que definir, cuántas decisiones hay que tomar y hasta dónde tiene que llegar el sistema. No se paga por un logo. Se paga por todo lo que tiene que quedar claro antes de usarlo.
Entre cuatro y diez semanas según el alcance. Lo que más alarga un proyecto de marca no es el diseño: son las validaciones internas.
Podemos, pero rara vez es lo que hace falta. Un logo suelto sin sistema detrás vuelve a dar problemas en unos meses.
Sí. Y también con la comprobación de que se pueda registrar, que es donde se cae la mitad de los nombres buenos.
Los archivos en todos los formatos, el manual de uso y las aplicaciones que hayamos acordado. Todo es vuestro, sin licencias ni dependencias.
Sí, y a veces te diremos que no hace falta. Hay marcas que necesitan un sistema, no una cara nueva.
Diseñamos el packaging y preparamos los archivos para producción. La imprenta la elegís vosotros o os recomendamos con quién trabajamos.
No. Estamos en Murcia y buena parte de nuestros clientes son de aquí, pero trabajamos con marcas de toda España.
Si tienes una idea, un proyecto entre manos o simplemente la sensación de que algo podría hacerse bastante mejor, cuéntanoslo. No hace falta llegar con un briefing perfecto. Para eso están las preguntas.
¡HABLEMOS!