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Diseño web en Murcia: qué preguntarnos antes de contratarnos

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Empecemos por lo evidente.

Este artículo lo escribe un estudio de diseño web en Murcia que quiere que le contrates. Conviene que lo tengas presente durante las próximas mil palabras.

Dicho eso, sigue siendo el artículo más útil que podemos escribir sobre el tema. Porque si buscas «diseño web en Murcia» vas a encontrar veinte estudios diciendo casi exactamente lo mismo, y ninguno te va a dar una forma de distinguirlos.

Aquí va una.

«Somos de aquí» no es un argumento

Es el primer reclamo de casi todas las webs de agencias locales. Cercanía, trato directo, estamos al lado.

El problema es que el trabajo no ocurre al lado.

Ocurre en llamadas, en documentos compartidos, en revisiones que se comentan por escrito y en un montón de horas en las que nadie está mirando a nadie. Un estudio de Murcia y uno de Bilbao te van a atender exactamente por el mismo sitio: una videollamada y un correo.

Si alguien te está vendiendo kilómetros, te está vendiendo la parte del servicio que menos influye en el resultado.

Lo que sí cambia estando cerca

Que existan tres o cuatro momentos al año en los que estar en la misma habitación cambia el proyecto.

La sesión en la que se decide qué es la marca. Esa conversación va mucho mejor en una mesa que en una pantalla, porque la gente se interrumpe, discute, se levanta y dice cosas que no diría en una llamada de calendario.

La visita al sitio, si tienes uno. Una tienda, una nave, una consulta, un restaurante. Media hora ahí explica cosas que no salen en ningún briefing.

Y la reunión difícil. Cuando algo no va bien, se resuelve mucho mejor cara a cara.

Eso es lo que aporta trabajar con alguien a veinte minutos. No es poco. Pero es concreto, y es bastante distinto de «te damos un trato cercano».

Si conocer el mercado murciano importa o no, depende enteramente de a quién vendas. Si tus clientes están en Murcia, importa. Si vendes online a toda España, no cambia nada y no deberías pagarlo.

Las ocho preguntas

Estas sirven con nosotros y sirven con cualquiera. Las de presupuesto están en otro artículo; estas van del proceso, que es donde de verdad se decide si un proyecto sale bien.

1. ¿Qué me vais a preguntar antes de empezar a diseñar? Si la respuesta es vaga o va directamente al «nos pasas referencias y colores», ahí no hay proceso. Hay ejecución.

2. ¿Quién va a trabajar en esto? Quién vende y quién hace no siempre son la misma persona, ni el mismo equipo, ni a veces el mismo país. No tiene por qué ser malo. Tiene que estar claro.

3. ¿Qué pasa si a mitad del proyecto descubrimos que necesito otra cosa? Ocurre en la mitad de los proyectos. Alguien pide una web y lo que le falta es decidir a quién le habla. Un estudio que ya sabe qué hacer en esa situación te lo va a contar sin ponerse nervioso.

4. ¿Voy a poder editar la web yo? Y hasta qué punto. Cambiar un texto y subir un post debería ser tuyo. Si cada cambio implica una factura, no te han hecho una web: te han hecho una suscripción.

5. ¿De quién son los accesos? Dominio, hosting, código, archivos de diseño, cuentas de analítica. La respuesta correcta es «tuyos», y debería estar por escrito antes de empezar. Esta pregunta ha evitado más disgustos que ninguna otra de la lista.

6. ¿Qué pasa en agosto? O en Navidad, o el día que se cae la web a las nueve de la mañana. Quién responde, en cuánto tiempo y si eso está incluido o se factura aparte.

7. ¿Puedo hablar con un cliente vuestro de hace dos años? De hace dos años, no de hace dos meses. Un cliente recién entregado está contento por defecto. Uno de hace dos años te va a contar cómo funcionó el mantenimiento, si la web aguantó los cambios del negocio y si volvió a llamar.

8. ¿Qué no hacéis? La mejor pregunta de las ocho. Un estudio que hace absolutamente todo o es muy grande o no ha decidido nada. Si nadie te dice nunca que no, tampoco te va a decir que no cuando le pidas algo que va a estropear tu proyecto.

Tres banderas rojas

Te dan precio sin haberte preguntado nada. Un número por correo en dos líneas, sin una conversación previa. No es agilidad. Es que van a montar lo mismo que montaron la semana pasada.

Te enseñan el porfolio en el minuto uno. Antes de saber a qué te dedicas. Si lo primero que ocurre en la reunión es que alguien te enseña lo bien que le quedó otra cosa, la reunión va sobre ellos.

Dicen que sí a todo. A todas las ideas, a todos los plazos, a todos los presupuestos. Es agradable durante una semana y caro durante un año.

Y una advertencia sobre esta lista

Si haces estas ocho preguntas por ahí, hay una posibilidad razonable de que no acabes contratándonos a nosotros. Igual encuentras a alguien que las responde mejor, o más barato, o que encaja más con lo que necesitas.

Nos parece bien. Preferimos competir con estudios que también responden a esto que ganar proyectos porque nadie preguntó.

Lo que sí sabemos es que el problema de contratar diseño web casi nunca es elegir mal entre dos buenas opciones.

Es no haber sabido qué mirar.

¿Estás en ese punto y no tienes claro qué necesitas?

Vale, ¿cómo lo hacemos?

Cuéntanos qué tienes entre manos.

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